Neoliberalismo antimascarilla
Parece fuera de toda duda que el empleo correcto, en condiciones de uso y de duración, de la mascarilla es un método eficaz para no contagiar ni ser contagiados del Covid-19. Sin embargo, como siempre, se imponen las segundas y terceras derivadas e interpretaciones retorcidas sobre un tema tan obvio como la importancia de su uso en los tiempos que corren. Resulta que la Comunidad de Madrid, la más afectada por la pandemia, se resiste como gato panzarriba a decretar la obligatoriedad de su uso. Si semejante decisión viniera de una Comunidad que no ha sufrido tan crudamente los zarpazos del virus, podría tener alguna, aunque difícil, explicación. Pero nada más lejos de la realidad. Y esa obstinación, ¿a qué obedece?. Parece que cualquier actuación del Gobierno de Ayuso debe pasar el fielato de los postulados neoliberales que resucitan el viejo «laissez faire, laissez passer» de los ilustrados prerrevolucionarios de la Edad Moderna. Con eso de que El Estado no debe ni coartar ni inmiscuirse en las actividades de los ciudadanos, los apóstoles liberales del PP ponen el grito en el cielo ante cualquier ley o reglamento que imponga alguna restricción, aunque sea para parar la pandemia. En este sentido, el PP de Madrid, espejo en el que su máximo líder nacional quiere mirarse de manera permanente, se niega a obligar a sus ciudadanos el uso de las mascarillas. Los latinos decían aquello de «res ipsa loquitur», que los castizos traducirían como «las cosas hablan por si mismas», y que los británicos parafraseaban como que la realidad es tozuda. Y sí, es realmente tozuda, y por eso se va imponiendo la necesidad de obligar el uso de la mascarilla; eso sí, cada cual podrá engalanarla bajo la bandera o consigna que quiera; que como dijo un militar latinoamericano, aquí todos somos iguales, pero unos más iguales que otros. Ahora toca pues buscar un culpable exógeno de que haya que tomarse semejante decisión antiliberal. Como no podía ser de otra manera, el culpable es el gobierno de Pedro Sánchez y su incompetencia en el control del virus a los que llegan al aeropuerto de Barajas. Esta creativa explicación también tiene como objetivo tapar las vergüenzas de la Sanidad Pública de Madrid, cercenada y mutilada por las políticas de privatizaciones y recortes empleadas por los liberales madrileños durante tantas años gurtelianos, y que ha ayudado a que los efectos de la pandemia sean más devastadores. Es la vieja estrategia del » y tú más» y de desviar la atención para no asumir la responsabilidad propia y de paso mantener incólumes los sacrosantos principios neoliberales.¡Ay, si Adam Smith levantara la cabeza!
