Quo vadis, PSE?
La progresiva mengua de apoyos, elección tras elección, del PSOE en la Counidad Autónoma Vasca debería ser objeto de una profunda reflexión por parte de sus dirigentes políticos. ¿Qué fue del cinturón rojo de la margen izquierda, cuyos alcaldes eran siempre del PSOE? Ahora sólo les queda el feudo de la noble villa de Portugalete, probablemente más por méritos de su máximo edil que por el valor añadido que aportan las siglas PSE-PSOE. Pero ya ni siquiera eso. En las últimas elecciones autonómicas del 12 de Julio el PNV le ha ganado en todos los municipios de la margen izquierda, nombre tan gusto de las «Casas del Pueblo» que ya ha pasado a la historia, sustituido por el más «cool» y euskaldun de «ezkerraldea». Pero si extrapolamos esta mirada al resto de municipios vasco resulta que el PSE sólo se ha impuesto en Ermua, en esta ocasión gracias al tirón de un ex-alcalde, Carlos Totorika. Por cierto, en esa localidad EH Bildu superó en votos al PP, partido al que parece que el «espíritu de Ermua» se le rompió de tanto usarlo; o mejor dicho, de usarlo mal. La vecina Eibar, otrora bastión inexpugnable socialista, cayó de manos de los jeltzales y son 3ª fuerza. Ante tan desolador panorama, que condena al PSOE a ser un partido incapaz de liderar cualquier opción de gobierno, su secretaria general saca pecho autoproclamándose como «la fuerza política de izquierda no nacionalista líder en la comunidad»; vamos, casi como que yo me autoproclame CEO de mi casa cuando no hay nadie. Siempre hay versos sueltos que por lo menos hacen que alguien del aparato se pueda parar a pensar, aunque sea brevemente. En este caso ha sido Odón Elorza, que pese a que no parece comulgar con mi amor por el Athletic y por el botxo, ha osado cuestionarse si estas alianzas con el PNV le son útiles al PSOE o le condenan cada vez más a la irrelevancia, convirtiéndose en una suerte de abrazo del oso. Conste que soy de los que opinan que los gobiernos transversales PNV-PSOE en los 90 con el tandem Ardanza-Jaúregui trajeron estabilidad, pluralismo y modernidad al país; pero se trataba de matrimonios en los que ambos cónyuges tenían una sólida representación parlamentaria, y en definitiva que ambos llevaban al altar dotes relevantes. Ahora, por el contrario, el PSOE cada vez está más menguado y su capacidad de influencia es ínfima. De todas maneras, no me hagan caso, ¿no será que lo que importa es asegurar poltronas en el gobierno y lo de ser el referente líder de la izquierda con capacidad para pilotar el país, ya si eso, lo dejamos para más adelante?
